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Nobel de Economía 2026: las cifras no cuentan toda la historia

06/11/2026

Fernando Barrero

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En Santo Domingo una familia decide aplazar la compra de una nevera porque teme que sus ingresos disminuyan en los próximos meses. A pocas calles de distancia, una emprendedora solicita un crédito para ampliar su negocio, convencida de que las ventas mejorarán. En otro sector de la misma ciudad, una tercera familia decide gastar más, aprovechando que sus ingresos han aumentado y que observa un futuro económico favorable. Son tres decisiones cotidianas, aparentemente desconectadas, que reflejan distintas maneras de interpretar el presente y anticipar el futuro. Sin embargo, cuando miles de familias y empresas toman decisiones semejantes, sus efectos terminan reflejándose en el consumo, la inversión, el empleo y el crecimiento económico de todo un país.

Lo interesante es que ninguna de estas decisiones puede explicarse únicamente por el dinero disponible. La primera familia teme perder ingresos, la emprendedora confía en conseguir nuevos clientes y la tercera anticipa cierta estabilidad económica. En los tres casos interviene algo que las estadísticas no siempre permiten observar directamente: las expectativas. La economía comienza precisamente en esas decisiones individuales que, al multiplicarse, terminan configurando los grandes indicadores nacionales. Comprender lo que ocurre en los hogares y las empresas es, por tanto, una condición necesaria para interpretar lo que sucede en el conjunto de una sociedad.

Esta relación entre las decisiones cotidianas y el comportamiento de la economía constituye el centro de las investigaciones de Robert E. Hall¹ y Michael Woodford², galardonados con el Premio Nobel de Economía 2026. La Real Academia Sueca de Ciencias reconoció sus contribuciones a los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica. Aunque el término parece reservado para especialistas, el problema que estudian resulta cercano: ¿cómo pueden los gobiernos y los bancos centrales reducir las crisis económicas si desconocen cómo reaccionan las personas ante los cambios en sus ingresos, los precios o las tasas de interés?

Hall dedicó buena parte de sus investigaciones a comprender las decisiones de consumo. Su trabajo de 1978 mostró la importancia de las expectativas sobre los ingresos futuros para explicar cuánto gastan o ahorran las familias. Volvamos a quienes decidieron no comprar la nevera. Quizás sus ingresos actuales les permitan adquirirla, pero la posibilidad de perder el empleo modifica su decisión. Para ellos, el futuro influye sobre el presente. Sin embargo, este comportamiento también revela una diferencia importante: mientras algunas familias pueden posponer gastos y ahorrar, otras deben destinar prácticamente todos sus recursos a satisfacer necesidades inmediatas.

Woodford estudió una dimensión complementaria: cómo las expectativas sobre los precios y las tasas de interés influyen en las decisiones económicas. Pensemos ahora en nuestra emprendedora. Antes de solicitar el crédito debe considerar cuánto pagará por financiarse, qué ocurrirá con sus costos y si tendrá suficientes compradores para recuperar la inversión. Las decisiones del banco central influyen sobre esas condiciones, pero no determinan automáticamente su comportamiento. La confianza en el futuro también cuenta, y esa confianza puede variar considerablemente de un negocio a otro.

Estas diferencias ayudan a interpretar la situación económica de República Dominicana. En septiembre de 2026, la inflación interanual alcanzó el 5,12 %, según el Banco Central. La cifra informa cuánto aumentaron, en promedio, los precios de una canasta de bienes y servicios, pero no explica por sí sola cómo experimentan ese aumento los hogares. Quienes destinan gran parte de sus ingresos a alimentos y transporte pueden sentir determinadas variaciones con mayor intensidad. Nuestra primera familia podría decidir aplazar la compra no solamente por temor al desempleo, sino porque sus gastos habituales dejan cada vez menos recursos disponibles.

Existe, además, una condición estructural que vuelve más complejo este escenario. Durante el segundo trimestre de 2026, la informalidad representó el 53,8 % de la ocupación dominicana, según el Banco Central. Esto significa que una proporción considerable de trabajadores participa en actividades laborales informales, con situaciones muy diversas de ingresos, estabilidad y protección social. ¿Cómo planificar el consumo futuro cuando no existe certeza sobre los ingresos del próximo mes? ¿Cómo invertir cuando el acceso al financiamiento resulta limitado? Las expectativas importan, pero las posibilidades reales de actuar conforme a ellas dependen también de las condiciones económicas y sociales de cada persona.

Allí aparece una de las discusiones que suscitan las investigaciones reconocidas con el Nobel. Los modelos macroeconómicos permiten comprender relaciones entre consumo, inversión, expectativas y decisiones de política pública. No obstante, las crisis financieras y las perturbaciones económicas recientes también han mostrado los límites de representar a una sociedad mediante comportamientos demasiado uniformes. Las personas no disponen de la misma información, no enfrentan idénticas restricciones y tampoco interpretan de igual manera los acontecimientos económicos. Reconocer estas diferencias no disminuye el valor de los modelos; permite identificar las circunstancias en las que sus explicaciones necesitan complementarse.

Para República Dominicana, la principal enseñanza consiste en comprender que la estabilidad macroeconómica y las condiciones de vida de la población no son asuntos separados. Mantener la inflación controlada y preservar la estabilidad financiera resulta fundamental, pero sus beneficios deben examinarse considerando las posibilidades de consumo, ahorro e inversión de hogares y empresas. Una política económica puede contribuir a estabilizar los indicadores nacionales y, al mismo tiempo, producir efectos diferentes entre sectores productivos y grupos sociales. Por eso, conocer los promedios es indispensable, aunque comprender las diferencias que esconden resulta igualmente importante.


Regresemos a Santo Domingo. La familia que pospuso la compra, la emprendedora que decidió invertir y quienes aumentaron sus gastos probablemente nunca conocerán las teorías de Hall y Woodford. Tampoco necesitan hacerlo para influir sobre la economía dominicana. Sus decisiones, junto con millones de otras, terminan expresándose en las cifras que después analizamos como crecimiento, inflación o inversión. Tal vez esa sea la enseñanza más relevante del Nobel de Economía 2026: las estadísticas permiten observar hacia dónde se mueve una economía, pero comprender por qué se mueve exige mirar también la vida cotidiana de quienes toman las decisiones. Una buena política económica necesita ambas perspectivas, porque detrás de cada indicador existen personas que no solamente responden a las condiciones del presente, sino que intentan construir su propio futuro.

Notas biográficas

¹ Robert E. Hall (1943). Economista estadounidense, doctor en Economía del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y profesor de la Universidad de Stanford. Sus investigaciones se han concentrado en el consumo, los mercados laborales y los ciclos económicos. Su trabajo de 1978 sobre la hipótesis del ingreso permanente constituye una referencia fundamental de la macroeconomía contemporánea.

² Michael Woodford (1955). Economista estadounidense, doctor en Economía del MIT y profesor de Economía Política de la Universidad de Columbia. Es reconocido por sus contribuciones a la macroeconomía neokeynesiana, particularmente al estudio de las expectativas, la inflación y la política monetaria. Su libro Interest and Prices (2003) es una obra de referencia en este campo.

Referencias

Banco Central de la República Dominicana. (2026). BCRD informa que el total de ocupados alcanzó 5,271,005 en abril-junio del 2026. https://www.bancentral.gov.do/a/d/6666

Banco Central de la República Dominicana. (2026). BCRD informa que la variación mensual del IPC de septiembre fue de 0.33 %. https://www.bancentral.gov.do/a/d/6694

Hall, R. E. (1978). Stochastic implications of the life cycle-permanent income hypothesis: Theory and evidence. Journal of Political Economy, 86(6), 971–987. https://doi.org/10.1086/260724

Real Academia Sueca de Ciencias. (2026). The Prize in Economic Sciences 2026.

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